En la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, la profesora Abigaíl, les estaba dando una explicación a sus alumnos de la carrera de Ciencia Política y Administración Urbana acerca de una práctica de campo en la Selva Lacandona, en el estado de Chiapas, en la que harán una entrevista al subcomandante Marcos y analizarán la forma de vida de los habitantes de dicho estado, la excursión duraría una semana que se llevará a cabo los días 14 al 20 de febrero.
Los alumnos se reunirán en la entrada de la Universidad a las 7:00 de la mañana, los llevará y traerá un camión rentado desde San Cristóbal de las Casas hasta a la Universidad. El grupo de la profesora Abigaíl está conformado por 20 alumnos.
El día 14 de Febrero, los alumnos de la profesora Abigail se reunieron en la Universidad a las 7:00 de la mañana, ellos se encontraban todos emocionados, e inmediatamente se subieron al camión, y ya estando todos sentados los jóvenes empezaron a contar chistes, sus aventuras surgidas en el transcurso escolar y otras tonterías. Y ya llegada la noche el conductor les puso una película de acción y cuando término, les empezó a dar mucho sueño y fue tan largo que no se dieron cuenta a qué hora llegaron a San Cristóbal de las Casas.
Cuando se bajaron del camión, dieron un vistazo por todo el lugar, su maestra les indico: Tienen 15 minutos para comprar algún recuerdo, algo que comer y regresan aquí mismo. Sólo seis de los 20 estudiantes, de nombres Juan, Ernesto, Luis, Enrique, Alberto, y Elías, bajaron del camión, uno de ellos de nombre Elías, les dijo a sus compañeros, que les parece si vamos a dar un paseo rápido en lancha por la Selva Lacandona, y nos regresamos, los otros muchachos se notaban inseguros, y vuelve a comentar qué les parece mi idea, le entran o no, bueno respondieron los demás, Alberto todo inseguro dice no está bien, que tal si nos perdemos, si ésta muy larga la fila,. Elías no va a pasar nada yo conozco bien el lugar. Está bien confiaré en ti, los seis se dirigieron rumbo hacia las lanchas, y un anciano se acercó preguntándoles les puedo servir en algo jovencitos, quieren dar un pequeño paseo en lancha por toda la selva, anímense muchachos, está muy barato. Elías le dijo: Mire señor, dijo Elías, me espera tantito déjeme discutirlo con mis amigos en privado y en un momento le doy la respuesta. Enrique expuso lo siguiente, hay que preguntar cuánto dura el paseo, porque acuérdense que tenemos 15 minutos para regresar al autobús, Elías no sean cobardes y disculpe señor cuánto dura el paseo, mira joven, el paseo dura aproximadamente una hora y media y tiene un precio 150 pesos por persona, pero cómo solo son seis, les voy a cobrar la mínima cantidad de 100 pesos.
Los estudiantes se subieron a la respectiva lancha, de repente dicho transporte empezó a hacer ruidos extraños, Enrique oiga señor, es normal que haga este tipo de ruidos, no joven que les parece si los dejo a las orillas de la Selva y en 2 horas vuelvo por ustedes, es cosa de arreglar la lancha y ya, no se preocupen. Elías no me vean así muchachos, ahorita se resuelve, y todo sucedió por hacerte caso somos unos mensos, Elías ya que estamos tan cerca del lugar, porque no empezamos a recorrer, su amigos pues ya que, la maestra nos va a colgar cuando nos encuentre y de paso hasta nos reprueba, Enrique, ya está bien de tanta discusión, vamos a recorrer está hermosa selva y se percata a los lejos una casa que no la distingue bien, por la enorme neblina que la cubre, le avisa a Elías, oye acabo de ver una casa a los lejos, él le responde, ya te estás volviendo loco, y te está dando un pequeño trauma por desconocimiento de este lugar, Luis ya dense prisa, ya no discutan tanto y es más me estoy muriendo de frío, que les parece si nos echamos una carrerita, para que se nos quite este mentado frío y se toparon con una enorme reja, de gruesos barandales, la cual ellos empezaron a brincarla y continuaron corriendo, y Juan todo agitado de tanto correr, les dice a sus compañeros estoy viendo algo ¡Creo que es esa horripilante casa, de la que hablaba Enrique, eso creo! a lo mejor también me estoy volviendo loco y Ernesto protesta ¿Es o no es una casa?, porque me estoy muriendo de fío y de hambre, Ernesto, vamos a ser una cosa, les parece si investigamos, a ver que tranza con esa casa, si es que existe, porque al parecer este menso de Juan no sabe ni como se llama, y les apuesto que ni sabe donde vive. Y efectivamente los muchachos le hicieron caso y continuaron corriendo, hasta que por fin llegaron a la casa de ladrillo de color gris, de dos niveles, con tres recamaras, en la que dos de ellas tenían una vista hacia el frente, tenían los cristales de las ventanas rotas, y los tapaban unas cortinas totalmente agujeradas, y todas las puertas eran de madera de color caoba, cuyos techos estaban cubiertos de telarañas.
Los muchachos estaban curiosos e intrigados, por el mal aspecto que proyectaba la casa, sin embargo a pesar del temor, se descolgaron de sus hombros sus mochilas, y las colocaron en el piso, Luis preguntó ¿Alguien de casualidad tiene algo de comer y de beber? Por lo que Elías contestó yo tengo unos sándwiches de Jamón con pollo, Enrique yo traigo una caguamas y unos cigarrillos, así que se sentaron a la mesa para poder disfrutar de los sándwiches, las cervezas y los cigarros los seis jóvenes. Cuando terminaron de comer, y con el efecto del alcohol y los cigarros empezaron a contar chistes, cuando de repente escucharon que alguien rasgaba las puertas de todas las habitaciones, los muchachos empezaron a asomarse por todos lados y no encontraron a nadie, les empezó a dar sueño y se quedaron todos juntos en una sola habitación, en la que adentro se encontraba una cama y dos sillones, 2 de ellos se acostaron en la cama, 1 en el sofá color marrón, otro en el sofá de color café con rayas negras y los otros dos en el piso. Cuando amaneció, Alberto se levantó muy temprano, para buscar comida para poder desayunar y de tanto indagar por el bosque, encontró un gallinero en la que se robó 5 huevos y con eso hizo unos huevos estrellados, los sirvió en unos platos de madera y unas cervezas para curarse la cruda y tan fuerte y delicioso fue el aroma a comida que despertó a los 5 estudiantes que todavía se encontraban dormidos.
Cuando acabaron de desayunar Ernesto dice bueno, queridos amiguitos, este chango se va a dar un baño, porque anda muy puerco, ya que tengo tres días que no me baño, Juan, si te creó, ya que tienes tripas en todo tu cabello, Luis neta guey es cierto que no te has bañado en tres días, ya se me hacía sospechoso tanta rascadera de nalgas y de pies, pena debería de darte, es más todos deberíamos de darnos un baño, porque con este calor andamos muy sudorosos. Cuando Ernesto se dirige al baño ,se encuentra una tina, en la que abre las dos llaves para saber cual es la caliente y cuál es la fría y resulta que la de lado derecho es la caliente y la izquierda es la fría, cuando Ernesto termina de preparar su agua para poderse bañar, se empieza a desnudar, se mete a la tina y comienza a cantar la canción en el baño del actor y comediante Germán Valdés “Tin Tan”, al término de la canción, Ernesto agarra su toalla para secarse el cuerpo, y se dispone a lavarse los dientes, cuando se da cuenta de que hay un cadáver de un gato, él inmediatamente sale del cuarto de baño medio desnudo y además paniqueado, les grita a sus compañeros de escuela ¡Vengan muchachos a ver los restos de un gato muerto! Inmediatamente Juan le contesta te has vuelto loco, si nadie vive en está cabaña, fue producto de tu imaginación, no trates de asustarnos, de seguro te están haciendo efecto las chelas, no trates de amargarnos el desayuno y como comí arto picante me va a explotar el estomago del coraje, y desconcertado Elías le dice, no chingues cabrón, de donde sacaste el picante, ¡Qué se me hace, que al que le están haciendo efecto las chelas es a ti!
Lo que te va a explotar a ti, es el asterisco por chismoso, a ver vamos a ver que tranza con el pinche gato. Elías acompaño a Ernesto hacia el baño y los dos se percataron de que en el lavabo ya no había nada, y Ernesto todo sorprendido le dice a Elías, te lo juro guey, que aquí había un gato todo degollado con las tripas de fuera, las dos patas tanto delanteras y traseras totalmente quebradas, y Elías, en serio, que no fue producto de tu imaginación, ahora que les vamos a decir a los demás gueyes, Ernesto pues vamos a decirles que no encontramos nada, ¡chale! le hubiera tomado unas cuantas fotos, para que me creyeran, Elías no inventes pendejo, si ni cámara, ni celular, tienes, aprende yo si cargo el mío, Ernesto cálmate, presumidito, esa chingaderita que se dice llamar celular, es un pinche teléfono en miniatura, que ni sirve, porque siempre tiene problemas con la señal, oye de cuando acá tan importante, y con celular y todo, que se me hace pendejo que te lo robaste, no te hagas. Elías no me robé nada, porque dejame decirte una cosa. yo si trabajo, y a mucha honra, no soy como otros que se la pasa de pinche huevon, y además mantenido por su noviecita, jajaja, bueno basta de chistes por hoy, oye Ernesto ya has pensado que les va a decir a los compadres lo del el pinche gato, si les dices que no está, se van a mear de la risa por chismoso y además loco, deberás no se te subieron las chelas, Y Ernesto, todo temeroso le dice a Elías ¡Te lo juro guey que vi a ese gato, alguien nos espía! Elías si en verdad estuviera el dueño de la casa, alguien de nosotros se hubiera dado cuenta o en el mejor de los casos sombras.
Cuando salieron los dos del baño, los 4 amigos que estaban esperándolos en la sala de estar, les preguntaron ¿Por qué se tardaron tanto, y Enrique en tono irónico les dice, que se me hace que se estuvieron haciendo cochinadas? Ernesto impresionado por el gato despedazado y molesto por el comentario de su amigo, que prefirió quedarse callado, Elías por lo tanto, lo justificó diciendo queridos muchachos, en el lavadero no encontramos nada, que les parece si dejamos a nuestro amigo solo, para que descanse, para que se le baje su estado etílico. Mientras nosotros nos vamos a divertir afuera, ya sea nadando, pescando, ya se nos ocurrirá algo.
Cuando Ernesto se quedó solo, se fue a una de las recamaras, para reponerse del susto, y ya estando acostado y con los ojos cerrados, que escucha pasos y pregunta quién está ahí, y nadie le contesta, que se levanta, y ve a alguien cruzando el pasillo que daba hacia el jardín, y que va atrás de él sin que este se diera cuenta, y aquel hombre se dirigió hasta una cabaña y Ernesto inmediatamente que se esconde atrás de unos árboles gigantes. Lo bueno de esto es que el anciano, no se dio cuenta de que lo venían siguiendo. El caso es que Ernesto se quedó atrás de los arboles media hora. En eso se da cuenta de que aquel hombre salía de su choza, aborda un auto y se desaparece en medio de una inmensa neblina. Es entonces cuando Ernesto aprovecha para entrar, y hace una breve inspección por todo el lugar, y lo primero que se encuentra es una mesa desgastada de tanto uso, las sillas rasgadas, un tapete agujerado, un cuarto, una cocina y fue tan fuerte el olor a humedad, y el frío, y comenta ¡ Válgame Dios! Tengo ganas de hacer pis, pues ni modo, tengo que hacer en esta letrina, aunque me da mucho asco, pero mi urgencia es tan grande, que debo de olvidarme de mis tontos prejuicios, una vez adentro que se tapa la nariz, cuando término, se dirigió hacia la cocina, porque le empezó a dar hambre; que abre el refrigerador, y su sorpresa fue, que se encontró unas manitas de cerdo, dos cabezas y unas manos de humanos, en unos frascos, se quedó tan impresionado, que empieza a vomitar serró el refrigerador, y salió todo despavorido, que en unos pequeños segundos que se tropieza con unas piedras, y al momento de levantarse que salen unas púas, donde se le encajaron en sus pequeños ojos, la cabeza y su garganta. El viejo escucho sus estridentes gritos, que se empieza a apresurar, ya que él tenía bien claro dónde colocaba sus trampas, las púas se localizaban en las partes rocosas, porque era un lugar perfecto, ya que las tapaban unas miniaturas y gruesas enredaderas de ramas y raíces, que observa el cadáver, para cerciorarse si se encontraba muerto, le dio unas breves patadas en las piernas, y al ver que no reaccionaba; lo levantó de las dos piernas, que lo avienta en dirección hacia la cajuela de su coche, que se arranca apresuradamente, para poder llegar a su cabaña, y estando allí, que le corta los dedos, tanto de las manos como de los pies, la cabeza, las tripas, los metió en un frasco, para poderlos refrigerar. Ya pasadas las 7:30, que se come las tripas.
Mientras tanto los otros jóvenes, estaban terminado de desvestirse, porque estaban dispuestos a meterse a nadar, cuando terminaron comenzaron a vestirse, porque tenían demasiada hambre, así que Luis todo emocionado quería platicarle a su amigo Ernesto, toda la aventura que vivió en la Grutas que se encontraban en ese lugar. Cuando llegaron a la casa, Luis se dirigió rápidamente al cuarto de su cuate y no lo encontró, que les empieza a preguntarles a sus amigos. ¿Oigan han visto a Ernesto, que no lo encuentro por ningún lado. ¿A dónde se habría ido? Contesta Juan, ya llegará cuate, no se panique, ¿Cuánto le apuesto que se fue a buscar insectos? Luis muy preocupado, dice, no se les hace raro, si se sentía muy mal, Elías le responde, tanto drama por un carnal y un pinche gato, mañana regresa, ha de estar perdido por un rato. Luis, yo les sugiero que todos los busquemos. Elías no exageres, ¿qué es tu novio o algo así? Enrique, que calladitos se los tenían, que barbaridad, que modernos, yo mejor me voy a dormir no vaya a ser contagioso, Alberto, creo que Enrique tiene razón, vamos a tranquilizarnos, y mejor nos vamos a dormir. Ustedes que opinan, sí, contestaron los demás.
Al otro día, Luis se levanto muy temprano, como eso de las 7:00 de la mañana para sersoriarse, si su amigo se encontraba en su habitación, pero desgraciadamente no estaba, así que se empezó a angustiarse, y salió a buscarlo por todo el bosque, y se dio cuenta que a lo lejos se asomaba una brillante luz demasiado brillante, él se fue acercando poco a poco a la cabaña y fue abriendo la puerta despacito y la cerró con mucho cuidado para no hacer ruido, y aquel despiadado hombre lo agarró por el cuello, y Luis trató de defenderse pero no pudo. Así que el enfermo hombre sacó un cuchillo y se lo colocó en sus costillas de lado derecho, Luis se empezó a retorcer del susto y le suplicaba ¿Quién eres tú, que quieres, pídeme lo que quieras tengo dinero, joyas, coches?. El viejo, yo no quiero nada de ti, lo que quiero es matarte, porque me gusta martirizar a las personas, porque la humanidad se ha ensañado conmigo, por ejemplo mis padres me castigaban bañándome con agua fría y me encerraban en un sótano obscuro lleno de ratas, cucarachas; mis compañeros de la escuela, me pateaban, y sumergían mi cabeza en una cubeta, porque me decían que era un monstruo, ya que nací con una deformidad, en la que la mitad de mi rostro, de lado derecho, parece de aspecto quemado y estoy ciego de un ojo, que parece cascaron de huevo, por eso todos me temen. Una vez que terminó el viejo de contar su historia de vida. Luis aprovecho el momento para empujarlo hacia la pared, y corrió hacia la puerta, y no la pudo abrir porque se encontraba cerrada con llave, el viejo al ver que no se podía salir el muchacho, aprovecho para levantarse tan rápidamente que agarra un hacha, le dio unos breves giros y se la clavó en la espalda de Luis.
Aquel hombre lo levantó y lo acomodo en una camilla, para poderle quitar su torso de su columna vertebral y sus órganos, ya que con eso se podía hacer un asqueroso y mal oliente caldo de órganos humanos.
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